

Brasil golpea al crimen organizado que blanqueaba en el sector de combustibles
Sumas multimillonarias blanqueadas a través de gasolineras y colocadas en instituciones financieras: las autoridades brasileñas golpearon el jueves al crimen organizado en una megaoperación policial.
El gigantesco esquema de fraude y lavado de dinero operaba en toda la cadena productiva de combustibles, incluyendo distribuidores, transportistas, refinación y almacenamiento, así como en la red de gasolineras y sus tiendas, según las autoridades.
Los tentáculos de la compleja red penetraron el sector financiero legal. La organización utilizó plataformas digitales de servicios financieros (fintechs) y unos 40 fondos de inversión para ocultar activos.
La megaoperación es "la mayor respuesta del Estado brasileño al crimen organizado en nuestra historia hasta el momento", escribió en X el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Las autoridades apuntaron como cabeza del esquema al Primeiro Comando da Capital (PCC), una de las principales bandas criminales de Brasil, que opera enviando cocaína producida en Suramérica hacia Europa.
La organización blanqueó al menos 52.000 millones de reales (9.600 millones de dólares) entre 2020 y 2024.
El ministro de Economía, Fernando Haddad, se refirió a un mecanismo "extremadamente sofisticado" que exigió "descifrar la ruta del dinero".
La investigación se prolongó durante dos años, dijo en rueda de prensa en Brasilia.
- Fuerte despliegue -
En total, 1.400 agentes de diversos organismos públicos participan en la operación en el país.
La policía cumple órdenes de detención contra 350 personas y empresas en una decena de estados del país, incluidos Sao Paulo y Rio de Janeiro.
La institución divulgó imágenes que muestran un gran despliegue de agentes y patrullas en la avenida Faria Lima de Sao Paulo, el principal centro financiero de Brasil, que alberga las sedes de numerosas instituciones.
Las investigaciones apuntan que el esquema controlaba un terminal portuario, 1.000 gasolineras, cuatro refinerías y 1.600 camiones, además de un centenar de inmuebles.
Las prácticas fraudulentas incluían la venta de combustible adulterado y otra conocida como "surtidor bajo", por la que los consumidores pagaban por volúmenes inferiores a los que mostraban los surtidores.
Otra práctica se refiere a la importación irregular de metanol. El producto que entra a Brasil "es desviado y transportado clandestinamente, poniendo en riesgo a conductores, peatones y el medio ambiente", según el Ministerio Público de Sao Paulo.
El metanol, "altamente inflamable y tóxico", es enviado después a estaciones de servicio para adulterar los combustibles, "generando lucros millonarios", agregó.
Brasil es el mayor productor de petróleo y otros combustibles líquidos de Suramérica y el noveno del mundo, según un informe de 2023 de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Además, es el segundo mayor productor de biocombustibles del planeta.
- Banco paralelo -
El dinero obtenido con el esquema era colocado en plataformas digitales de servicios financieros (fintechs) en lugar de en bancos tradicionales, lo que "dificultaba el rastreo de los valores", según Hacienda.
Los indicios apuntan a que los administradores de los fondos involucrados "eran conscientes y contribuían con el esquema", agregó el fisco.
Una de estas empresas, cuya identidad no fue revelada por las autoridades, funcionaba como un "banco paralelo" y recibió más de 11.000 depósitos en efectivo sospechosos entre 2022 y 2023.
El fisco dijo haber "identificado al menos 40 fondos de inversión controlados" por el PCC, por un monto total de 30.000 millones de reales (unos 5.500 millones de dólares).
Estos fondos eran reinvertidos en el sector de combustibles, en particular en la compra de plantas para producir etanol que luego era vendido en las estaciones de servicio controladas por la organización criminal.
P.Peña--ECdLR