El Comercio De La República - Alí Jamenei, el implacable líder supremo que se enfrenta a su mayor desafío en Irán

Lima -
Alí Jamenei, el implacable líder supremo que se enfrenta a su mayor desafío en Irán
Alí Jamenei, el implacable líder supremo que se enfrenta a su mayor desafío en Irán / Foto: ATTA KENARE - AFP

Alí Jamenei, el implacable líder supremo que se enfrenta a su mayor desafío en Irán

El líder supremo iraní Alí Jamenei, un estratega hábil que nunca dudó en recurrir a la represión, ha superado varias crisis al frente del sistema teocrático de la República Islámica, aunque ahora se enfrenta a una oposición inédita.

Tamaño del texto:

A sus 86 años, domina Irán desde que asumió el poder de por vida en 1989, sucediendo a su fundador, el ayatolá Ruholá Jomeiní.

Desde entonces ha reprimido brutalmente una serie de protestas, como la movilización estudiantil de 1999, las manifestaciones masivas desencadenadas en 2009 por unas controvertidas elecciones presidenciales y una ola de contestación en 2019.

Jamenei, que siempre lleva el turbante negro de los "seyyed", los descendientes del profeta Mahoma, y una espesa barba blanca, también sofocó duramente el movimiento "Mujer, Vida, Libertad".

Esa ola de protestas de 2022-2023 se desencadenó por la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, detenida por supuestamente infringir el estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres.

El líder supremo tuvo que esconderse durante la guerra de 12 días en junio provocada por un ataque sin precedentes de Israel, su enemigo acérrimo, que puso de manifiesto la profunda penetración de los servicios de inteligencia israelíes en las estructuras iraníes.

Pero sobrevivió a la guerra y, ante la nueva ola de protestas que sacude al país, apareció el viernes en público para pronunciar un discurso ofensivo en el que denunció a los manifestantes como una "banda de vándalos" apoyados por Estados Unidos e Israel.

"Todo el mundo sabe que la República Islámica llegó al poder con la sangre de cientos de miles de personas honorables; no retrocederá ante los saboteadores", añadió.

Pero aunque tal vez haya podido acallar en cierta medida la movilización actual con una represión que según defensores de derechos humanos ha causado miles de muertos, los analistas indican que su control del poder parece ahora más frágil.

- "Descontento público" -

Bajo el mandato de Jamenei, "el sistema se ha enfrentado a repetidos desafíos populares, aplastándolos una y otra vez con mano de hierro y continuando con una gobernanza tan mediocre como antes", afirmó el International Crisis Group en un informe publicado el miércoles.

"Este enfoque le ha permitido ganar tiempo, pero el éxito, medido únicamente en términos de poder coercitivo, ha dado a los dirigentes pocos incentivos para abordar las quejas que están en el origen del descontento público", añadió ese centro de reflexión.

En un contexto de amenaza constante de ataques israelíes o estadounidenses, el líder supremo, conocido por llevar una vida sencilla y sin lujos, se encuentra bajo alta protección.

Sus apariciones públicas, relativamente poco frecuentes, nunca se anuncian con antelación ni se retransmiten en directo.

Nunca salió del país desde que asumió el poder, al igual que el ayatolá Jomeiní, que regresó a Irán desde Francia durante la Revolución islámica de 1979.

Su último viaje conocido al extranjero se remonta a 1989, cuando era presidente, para una visita oficial a Corea del Norte.

- Activismo -

Jamenei, hijo de un imán, nació en una familia pobre del país. Su activismo político contra el sah Reza Pahlavi, apoyado por Estados Unidos, le valió pasar gran parte de los años 1960 y 1970 en prisión.

Su lealtad al ayatolá Jomeiní fue recompensada en 1980, cuando se le confió la importante tarea de dirigir las oraciones del viernes en Teherán.

Elegido presidente un año más tarde tras el asesinato de Mohammad Alí Rajai, en un principio no se le consideraba el sucesor natural de su mentor.

Sin embargo, poco antes de su muerte, este último destituyó al favorito, el ayatolá Hossein Montazeri, que había denunciado las ejecuciones masivas de miembros del grupo Muyahidines del Pueblo y otros disidentes.

Los Muyahidines del Pueblo fueron aliados de la Revolución, pero están actualmente prohibidos en el país. A esta organización se le atribuye el asesinato de Rajai.

Tras la muerte de su predecesor, Jamenei rechazó inicialmente, en un episodio que se hizo famoso, su designación como líder por parte de la Asamblea de Expertos —el máximo órgano clerical de la República Islámica— antes de que los religiosos se levantaran para ratificar su nombramiento.

Desde entonces, su control sobre el poder nunca ha disminuido y perpetúa la ideología radical del sistema, incluyendo la confrontación con el "Gran Satán" estadounidense y la negativa a reconocer la existencia de Israel.

M.Paredes--ECdLR