El director de Los Ángeles 2028 se hunde con el caso Epstein
La prensa lo bombardea con preguntas, varios funcionarios electos piden su dimisión y la estadounidense Chappell Roan ha terminado su relación con él: la estrella de Casey Wasserman, director de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, se va apagando a causa del caso Epstein.
Wasserman está en el ojo del huracán desde la publicación a finales de enero de correos electrónicos en los que coquetea con Ghislaine Maxwell, expareja de Jeffrey Epstein, en prisión por ayudar al delincuente sexual a reclutar menores de edad con fines de prostitución.
El presidente del comité organizador de Los Ángeles 2028 emitió un comunicado en el que dice lamentarse profundamente por esta correspondencia, que tuvo lugar en 2003, tres años antes del primer arresto del delincuente sexual.
No enfrenta cargos, pero estos correos electrónicos, en los que fantaseaba con ver, estando casado, a Maxwell con un "ajustado traje de cuero", lo están debilitando.
La última consecuencia hasta ahora es que la cantante y compositora Chappell Roan se separó de la agencia Wasserman el lunes. Por medio de esta compañía representa a una gran cantidad de estrellas de la música, como Pharrell Williams y a las bandas Coldplay e Imagine Dragons.
"No se debe esperar que ningún artista, agente o empleado defienda o ignore acciones que contradigan profundamente nuestros valores morales", declaró Roan.
Otros artistas menos conocidos también han abandonado la agencia Wasserman en los últimos días.
Según The Hollywood Reporter, otras estrellas de la música están considerando romper vínculos con la agencia Wasserman y algunos empleados de ella evalúan comprarla y cambiarle el nombre.
— Pedidos de renuncia —
La reputación de Wasserman, un empresario estadounidense de 51 años con considerable influencia en el deporte, el cine, la música y la política, cae en picada.
La prensa de Estados Unidos recientemente desenterró un artículo sensacionalista de 2024 que lo acusaba de ser un "convicto infiel" que se había acostado con varias empleadas.
La semana pasada, varios funcionarios de la ciudad de Los Ángeles le pidieron que renuncie a su cargo de director de los Juegos Olímpicos de Verano.
"El hecho de que nos represente en el escenario internacional desvía la atención de nuestros atletas y del considerable esfuerzo que requiere la preparación para 2028", declaró una de ellas, Janice Hahn.
Durante su visita a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina, la delegación de Los Ángeles mantuvo un perfil bajo y Wasserman no respondió a preguntas.
Sin embargo, recibió el apoyo del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOPC).
"Casey hizo una declaración que refleja su punto de vista... No tenemos nada que añadir. Su declaración habla por sí sola", declaró Gene Sykes, presidente del USOPC y residente de Los Ángeles.
La alcaldesa de la ciudad, Karen Bass, también se niega a verse involucrada en la polémica, a dos años de los Juegos, cruciales para una metrópolis recientemente azotada por mortíferos incendios forestales y las redadas antinmigrantes ordenadas por el presidente Donald Trump.
— Enormes riesgos financieros —
Para la demócrata, la cuestión de si Wasserman debe seguir en el cargo es asunto exclusivo de la junta directiva de Los Ángeles 2028.
Este organismo, que supervisa al comité organizador de los Juegos Olímpicos, está compuesto por una treintena de figuras prominentes, muchos de los cuales son amigos de Wasserman o de su familia. Su padre, Lew Wasserman, fue un magnate del cine y, en particular, dirigió Universal Studios.
Por lo tanto, un rechazo parece improbable.
Y es que Wasserman se ha consolidado como un interlocutor clave para la administración Trump y participa desde hace más de una década en los preparativos de Los Ángeles 2028, que tienen enormes riesgos financieros.
Al igual que en 1984, la ciudad de California ha optado por unas justas financiadas en gran medida por el sector privado.
Se espera que el presupuesto de Los Ángeles 2028, estimado en unos 7.000 millones de dólares, sea costeado con unos 2.500 millones de dólares por patrocinadores.
Si la organización no logra autofinanciarse, los contribuyentes californianos corren el riesgo de asumir varios cientos de millones de dólares de esta factura.
A principios de diciembre, Wasserman anunció que ya había conseguido más de dos mil millones de dólares en diversos patrocinios.
Y a pesar de la controversia que lo ha rodeado durante los últimos diez días, ninguna de las grandes empresas involucradas (Google, Uber, Starbucks, Honda, etc) ha reaccionado ni ha manifestado su intención de retirarse.
S.Sosa--ECdLR