Perros policías rastrean estupefacientes en el Festival de Cannes
Entre vestidos de gala y pantalones cortos de playa, los perros rastreadores "no hacen ninguna diferencia" al olfatear cocaína y cannabis durante el Festival de Cannes, un evento que atrae tanto a la élite del cine como a vendedores y consumidores de drogas.
Cuando se acercan, los asistentes a veces se sorprenden al sentir un hocico husmeándolos durante varios segundos.
"El perro no hace distinción, sigue los olores, para eso fue entrenado, no tiene estereotipos", indica un agente de la policía municipal en el paseo marítimo que bordea la bahía de Cannes, a pocos pasos de la alfombra roja por la que desfilan cada día grandes estrellas del cine.
Durante el festival, donde la fiesta continúa cada noche hasta el 23 de mayo, el alcalde de Cannes, David Lisnard, solicitó "una operación específica de lucha contra los estupefacientes", y la justicia respondió favorablemente.
Un joven entrevistado por la AFP relata haber sido controlado cinco veces en un mismo día. El alcalde, sin embargo, asegura que los controles no están dirigidos y rechaza cualquier estigmatización.
"Cuando vienen 200.000 personas, es evidente que hay tráfico (de drogas). Hay que luchar contra ello, y esto vale para toda la población durante todo el año. También para los festivales", explica Lisnard, candidato a las elecciones presidenciales francesas de 2027.
"No tenía mis documentos conmigo, pero no había hecho nada malo así que me dejaron ir", cuenta el joven, que dice no entender estos controles repetidos, al igual que otras personas entrevistadas.
Si bien la policía patrulla el centro de Cannes, sus competencias solo se aplican en la vía pública. Está prohibido controlar fiestas privadas, lugares identificados como puntos de consumo de drogas fuera de la vista.
"Cuanto más podamos acceder a lugares privados, más eficaces seremos. Pero la legislación hoy nos obliga a actuar solo en la vía pública", reconoce el director de la policía municipal, Yves Daros, aunque "es suficiente para obtener buenos resultados", afirma.
- Menos riesgo que el narcotráfico -
Otro punto de vigilancia durante el festival son los robos de relojes de lujo, que se multiplican en la temporada estival en las estaciones balnearias de la Costa Azul.
Para frenar "este fenómeno tan antiguo como los relojes de lujo", según el jefe de la policía judicial de los Alpes Marítimos, Éric Antonetti, agentes locales cuentan ahora con el apoyo de sus homólogos de Nápoles y Madrid durante el evento.
Con anteojos de sol y apariencia relajada, persiguen a delincuentes especializados que convierten el Festival de Cannes en un terreno de caza privilegiado.
En 2025, según el comisario, 65% de los robos de relojes de lujo en Cannes provenían "de delincuencia extranjera, 25% de delincuencia napolitana y 40% española, principalmente equipos de América del Sur y del Magreb".
"Se desplazan desde España cometiendo primero robos en ciudades ricas y luego vienen al festival y a la temporada estival en la Costa Azul”, detalla.
Según Antonetti, esta cooperación está dando resultados. Los robos o intentos de robo de relojes bajaron un 37%, con 17 casos en 2025 frente a 27 en 2024.
"El robo de relojes de lujo es una actividad que funciona bien y que no tiene los riesgos asociados al narcotráfico, donde hay muchos más muertos", añade el comisario.
En ese momento, recibe una llamada de emergencia. Un reloj Patek Philippe valorado en 300.000 euros acaba de ser robado en Saint Tropez, otra ciudad balnearia francesa del Mediterráneo, por un malhechor en motocicleta.
La primera hora es crucial. Pasado ese plazo, los delincuentes tendrán tiempo de trasladar el botín hasta Nápoles, donde el reloj obtendrá una nueva certificación que hará prácticamente imposible que sea recuperado.
C.Moreno--ECdLR