España desaparece a Messi y gana el Mundial de 2026
Todos para uno y uno para todos: con la fuerza del trabajo en grupo, España desapareció a Lionel Messi y se consagró campeona del Mundial de 2026 al vencer 1-0 a Argentina en la prórroga este domingo a las afueras de Nueva York.
La Roja de Luis de la Fuente conquistó su segunda estrella dieciséis años después de estrenar su palmarés en la mayor cita del fútbol, en Sudáfrica 2010.
Lo consiguió en la primera aparición de Donald Trump en el torneo, en el que fue abucheado, y siendo fiel a su receta de dominio y posesión, una mezcla que le permitió construir una defensa de acero y una ofensiva de cuidado.
Con un zurdazo furioso del revulsivo Ferran Torres (106'), los ibéricos pusieron fin al heroísmo del portero albiceleste, Emiliano "Dibu" Martínez, la gran figura de la calurosa jornada en el MetLife Stadium con once atajadas.
La Roja dio una despedida amarga a Messi, quien a sus 39 años jugó, según ha dicho, su último partido en una Copa del Mundo y fue incapaz de defender el título ganado en Catar 2022.
- Despachador de gigantes -
En el partido más decisivo, el Diez no pudo mantener el brillo que mostró a lo largo de la competición, en la que la Albiceleste tuvo visos de inmortal al protagonizar remontadas tan dramáticas como increíbles.
Pero se topó con una España que cumplió con el favoritismo con el que llegó al Mundial más grande de la historia, realizado en tres países y con la participación de 48 selecciones.
Pese a contar con una versión muy terrenal de Lamine Yamal, su perla de 19 años, levantará el ponderoso trofeo dorado luego de dejar en el camino a pesos pesados: Portugal en octavos, Bélgica en cuartos y Francia en semifinales.
Bajo la atenta mirada de los héroes de la conquista en 2010, presentes en el recinto de East Rutherford, los ibéricos sometieron a los sudamericanos, que no hicieron un solo remate a puerta.
Para peor suerte, los también monarcas de América jugaron con diez hombres desde el minuto 90+3, cuando el mediocampista Enzo Fernández fue expulsado.
- Abucheos para Trump -
El campeón de Europa alcanzó la gloria en un escenario marcado por el recibimiento poco grato de algunos fanáticos al presidente estadounidense.
El mandatario fue abucheado cuando apareció en las pantallas gigantes del estadio, abarrotado por 80.663 espectadores, y en el césped junto al patrón de la FIFA, Gianni Infantino, antes de la premiación.
Trump, cuyo país albergó la mayoría de encuentros, compartió palco con los mandatarios de los otros dos países anfitriones, la mexicana Claudia Sheinbaum y el canadiense Mark Carney, con quienes ha tenido relaciones tirantes.
A lo largo del torneo, el presidente estadounidense se robó la atención por su amistad con Infantino y la previsión de que entregue la Copa del Mundo al capitán español Rodri, elegido el Jugador Más Valioso.
Pero especialmente por las políticas de su administración, desde su campaña contra la inmigración hasta la guerra contra Irán, que impactaron a algunas de las selecciones participantes y a sus hinchas.
El dueño del sillón en Washington encontró en Infantino a un estrecho aliado para que sus designios tuvieran eco, incluso alguna vez a costa del reglamento y las tradiciones del fútbol.
- Adiós, Leo -
La competición acabó siendo, sin embargo, un éxito de asistencia e ingresos para la FIFA, incansable en su propósito de que los estadounidenses se enamoren del "soccer".
"Ha sido quizás el evento deportivo más exitoso de la historia", dijo Trump el viernes en Nueva York. Dos días después, observó a Messi perder su segunda final, tras la de Brasil 2014.
A pesar de sus ocho goles y juego exquisito en Norteamérica 2026, el astro tuvo una tarde para el olvido frente a una Roja que supo poner en marcha su plan posesional.
Argentina, con su ofensiva completamente maniatada, se limitó a resistir el dominio de los europeos y a intentar proteger el arco de un portero que le ha enseñado a ser héroe.
Artífice de la época más gloriosa de los albicelestes, Lionel Scaloni perdió la batalla por el mediocampo con De la Fuente, su maestro en el curso de entrenadores de la federación española.
- Primer show de entretiempo -
Pero España, acompañada desde los palcos por sus reyes y el jefe del gobierno, Pedro Sánchez, tampoco tuvo finura en Yamal, marcado con solvencia por Nicolás Tagliafico.
Tras una primera parte muy cerrada y de poca acción, las figuras del balón dieron paso a las figuras del "show business" en el primer espectáculo de medio tiempo de una final de un Mundial, al estilo del Super Bowl.
Estrellas de la música como Shakira, Madonna y Justin Bieber brindaron un recital musical, ambientado con niños uniformados de futbolistas y una aparición en video del fallecido Pelé, que alargó el descanso del intermedio a 27 minutos.
Tras resguardarse en el vestuario por casi el doble del tiempo habitual, ambas selecciones retomaron el libreto de los 45 minutos iniciales: España dominando y Argentina defendiéndose y con Messi caminando perdido en la ruta hacia la cuarta estrella.
- Otra vez héroe -
Pero los europeos tuvieron una ventaja, pues Scaloni quemó sus cinco cambios a falta de veinte minutos para el final y antes de la expulsión de Fernández.
Argentina ya había demostrado en partidos pasados que estaba físicamente al límite y esta vez no encontró el aura para remontar ni para corresponder la actuación brillante del Dibu, vital para la consagración en Catar.
Según los españoles, contó incluso con una ayuda arbitral en el arranque del alargue (96'). El juez esloveno Slavko Vincic anuló un gol de Nico Williams por una dudosa falta de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi.
Pero la acción probablemente será anecdótica gracias al tino Torres, quien comprobó que Argentina sangra. Y que España es bicampeón.
P.Palacios--ECdLR