"Como en China": los cubanos celebran las reformas, pero la diáspora espera más aún
Si bien muchos cubanos no pudieron ver en televisión el anuncio del programa de reformas liberales por la falta de electricidad en sus casas, los actores del sector privado en La Habana y los cubanos de la diáspora prestaron mucha atención.
Cuba adoptó el jueves un paquete de 176 reformas en favor de la economía de mercado, un giro histórico para la isla comunista sumida en una profunda crisis económica y bajo presión de Washington.
"Si se llevan bien a cabo, podrían funcionar maravillosamente. No cambiaríamos a un capitalismo, pero sería un socialismo más abierto, como en China", se entusiasma Carlos Dibus este viernes en un restaurante de La Habana Vieja.
Muchas de las medidas están dirigidas a los cubanos en el extranjero, invitados a abrir empresas en la isla, adquirir participaciones en compañías estatales y desarrollar infraestructuras turísticas.
- Apertura -
Dibus, experto en logística, dejó su ciudad de Santa Clara (centro) rumbo a Noruega hace 19 años, pero confesó a la AFP que le gustaría regresar a Cuba en unos años.
"Con todas estas nuevas aperturas que están haciendo ahora, quizás monte un negocio", comenta el hombre entrado en los cuarenta años, admitiendo con una sonrisa que extraña la cocina de su madre.
En lo inmediato, muchos celebran cualquier cambio que pueda apaciguar a Washington, cuyo bloqueo petrolero desde enero ha agravado la escasez de alimentos, agua y combustible, además de paralizar la economía.
Amarilys Veloz, de 62 años, propietaria de un apartamento turístico cuya clientela prácticamente desapareció, ve con buenos ojos la oportunidad de "abrirse al mundo".
Considera positivo que "las personas puedan invertir con más seguridad en Cuba, la adquisición de autos eléctricos sin tener que pagar impuestos, también invertir en zonas más de interés para el turismo, como en la Habana Vieja", donde se encuentra su inmueble.
Los "mipymeros", como se conoce coloquialmente a los dueños de pequeñas y medianas empresas autorizadas desde hace cuatro años, pero sometidas a numerosas restricciones, se muestran prudentemente optimistas.
Marta Deus, de 38 años, fundadora de la aplicación de entregas a domicilio "Mandao" y de un despacho contable, celebra especialmente el anuncio de la eliminación de los límites al número y tamaño de empresas que una misma persona puede poseer.
Mandao ha estado "en modo supervivencia durante varios meses", explica a la AFP, debido a los apagones que dificultan las entregas a domicilio al afectar la señal de telefonía móvil y dejar sin electricidad a los repartidores para recargar sus bicicletas o motos eléctricas.
Estas reformas le dan alguna "esperanza" de que pueda haber un cambio más profundo.
- "67 años engañando" -
A 150 kilómetros de distancia, en Florida, donde reside la mayor comunidad de emigrados cubanos, las reacciones son más prudentes, cuando no escépticas.
Pedro Freyre, abogado cubanoestadounidense especializado en el marco regulatorio de la isla, considera que las medidas representan un avance al "pasar de lo ligero y cosmético a algo que tiene un contenido de sustancia", aunque estima que "llegan tarde y se quedan cortas".
Destaca la apertura a la inversión extranjera directa en sectores como la agricultura, un cambio que podría aportar inyección de capital y empezar a "resolver el problema de la comida", así como una mayor liberalización de los precios, necesaria para estimular la producción.
Emilio Morales, presidente de la firma de consultoría Havana Consulting Group, es aún más crítico. "No es una decisión que nazca de un deseo de cambio, sino una reacción a la presión de Estados Unidos", afirma.
"El exilio cubano no va a invertir en Cuba si no hay un cambio político", sostiene. "Esta gente lleva 67 años engañando a diestra y siniestra".
C.Herrera--ECdLR