El primer ministro británico expresa su determinación de reformar la atención a las personas mayores
El nuevo primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, expresó este miércoles su compromiso de crear un servicio nacional de atención social para hacer frente a la crisis que afecta al cuidado de las personas mayores y adultos vulnerables.
Burnham, cuyo padre padece alzhéimer y vive en una residencia, ya había propuesto la creación de un servicio nacional de atención social cuando fue ministro de Salud, entre 2009 y 2010.
"Tenemos que sacar lo mejor de nosotros para resolver esta cuestión, porque nos afecta a todos de una forma u otra", afirmó, en un discurso pronunciado en un hogar de ancianos del norte de Londres.
El primer ministro señaló que considera imprescindible resolver el funcionamiento del sistema de atención social y de los cuidados paliativos, antes de abrir cualquier debate futuro sobre la legalización de la muerte asistida.
Burnham, quien asumió el cargo hace menos de dos semanas, destacó que hay dos millones de adultos con necesidades asistenciales no cubiertas.
Al mismo tiempo, subrayó que el número de personas mayores de 65 años atendidas en urgencias se ha duplicado desde 2010, hasta alcanzar los seis millones.
Ante este panorama, el jefe de gobierno pidió que las recomendaciones para desarrollar un servicio nacional de atención social se presenten dentro de un año, en lugar de esperar hasta 2028.
"¿Cómo hemos llegado a esta situación? Si hablamos de lo malo, creo que solo hay un grupo al que culpar realmente: mi generación de políticos", sentenció.
A su juicio, los sucesivos gobiernos no han logrado reformar el sistema de atención social porque lo han considerado un asunto "demasiado difícil" y políticamente arriesgado.
A diferencia del Servicio Nacional de Salud (NHS), la atención a las personas mayores y con discapacidad está mayoritariamente privatizada.
Al liderar la cartera sanitaria, Burnham propuso la creación de un servicio nacional de atención social financiado con fondos públicos y gratuito, como el NHS.
Sin embargo, el proyecto encontró una fuerte oposición entre sus adversarios políticos.
Actualmente, el sistema de atención domiciliaria y residencial está sujeto a una evaluación de los recursos económicos.
Las autoridades locales son las responsables de prestar estos servicios, pero tienen dificultades para atender la creciente demanda derivada del envejecimiento de la población.
La crónica escasez de camas y de personal del NHS se debe en parte a que muchos pacientes mayores y dependientes no pueden recibir el alta hospitalaria porque todavía no disponen de la atención social necesaria.
A.C.Aguilar--ECdLR