Tras la crisis en Ceuta, la UE intenta reconstruir consensos
Los europeos trataron de enterrar este martes el hacha de guerra y extraer las lecciones tras la oleada migratoria de Ceuta y las fuertes tensiones diplomáticas que suscitó esta crisis.
La llegada de decenas de miles de personas a ese enclave español en el norte de África desafió la "resiliencia" de Europa, pero se "superó esa prueba", señaló el comisario europeo responsable de cuestiones migratorias, Magnus Brunner.
Este episodio "nos puso a prueba: por un lado, en cuanto a la rapidez de actuación; por otro, en materia de solidaridad; pero también en nuestra capacidad para resistir a la desinformación", declaró tras una reunión entre los ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea.
Durante esta llamada, que duró más de tres horas, los Estados miembros "expresaron por unanimidad su profunda solidaridad con España", según un primer informe de la reunión.
No obstante, subrayaron que la comunicación en tiempos de crisis "podría mejorarse" y "debería ser más coherente", una forma discreta, en lenguaje diplomático, de destacar que la coordinación europea en este asunto ha distado mucho de ser óptima.
Desde la difusión de imágenes virales de migrantes cruzando la frontera a pie o a nado se definieron dos bandos: por un lado, España, y por el otro los Estados de la UE partidarios de una línea migratoria muy firme, como Italia o Dinamarca.
Estos últimos se lanzaron a la ofensiva y lamentaron que una "inmigración descontrolada" constituya "una amenaza para Europa".
Acto seguido exigieron la exclusión de España del espacio Schengen, la zona de libre circulación en Europa, una petición políticamente explosiva, jurídicamente imposible a la luz del derecho europeo y que ha suscitado la ira de Madrid.
- Cartas desde todos los frentes -
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cuyo gobierno defiende un enfoque más abierto en materia migratoria, respondió con una carta dirigida a los dirigentes de las instituciones europeas.
En esta misiva, el líder español criticó duramente la actitud "egoísta" de esos países de la UE y pidió una reunión de urgencia.
Unas horas más tarde, llegó una contracarta de 22 países, encabezados por Italia, Dinamarca, Alemania y Hungría, que también pedían una videoconferencia de emergencia, pero con un objetivo muy diferente: seguir defendiendo su postura firme en materia de inmigración.
Francia no se sumó a esta iniciativa, al considerar que equivalía a instrumentalizar la situación en el enclave español. Destacó que la inmensa mayoría de los migrantes que habían cruzado la frontera ya habían sido devueltos a Marruecos.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, declaró el martes tras la reunión que de las "72.000 personas (...) que entraron de forma irregular", 70.000 ya habían abandonado el país.
Según un delegado del gobierno local de Ceuta, 2.500 migrantes se encontraban aún el lunes en este territorio.
- "Muy satisfecho" -
Según el ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, sus homólogos europeos acordaron durante la reunión del martes que "el tema del espacio Shengen no era realmente el problema, sino más bien la solución".
Grande-Marlaska aseguró por su parte que el espacio de libre circulación "nunca ha estado en peligro, ni en mínimo peligro" durante la crisis.
Por su parte, el ministro danés de Inmigración e Integración, Morten Bodskov, afirmó en un comunicado tras la reunión que estaba "muy satisfecho de que España haya actuado rápidamente desplegando, entre otros, la policía y el ejército".
"Pero estos hechos demuestran que es absolutamente esencial que mantengamos el control de las fronteras de la Unión Europea", añadió.
Varios Estados miembros se preguntan por las señales enviadas por Madrid, a luz de algunas decisiones recientes. Creen que su amplio programa de regularización de migrantes ha podido dar la impresión de que "las puertas estaban abiertas".
Un alto cargo marroquí afirmó a la AFP que Rabat había advertido a España de los riesgos migratorios de una reciente decisión del Tribunal Supremo, que estipulaba que la devolución inmediata de un migrante no se aplicaría a las personas llegadas por mar.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abogó antes de la reunión de ministros por una "respuesta europea común" para "reforzar las fronteras".
Entre las opciones mencionadas figuran "una vigilancia reforzada" y un recurso más intenso a "barreras físicas".
En meses recientes, la UE ha endurecido claramente sus normas en materia de inmigración, al autorizar en particular a sus Estados miembros a enviar a los solicitantes de asilo rechazados a centros fuera de las fronteras del bloque europeo.
Entre las opciones consideradas se baraja Ruanda, Uganda, Ghana o incluso Uzbekistán.
J.Hernández--ECdLR