Los templos del lujo de Dubái se vacían con la guerra en Oriente Medio
Louis Vuitton, Dior, Louboutin... En el Mall of the Emirates de Dubái, las tiendas de lujo se alinean unas junto a otras, casi idénticas. Pero tras un mes de guerra en Oriente Medio, sus pasillos están lejos del bullicio habitual y sus vendedores pasan las horas casi sin clientes.
Recién salida de Chanel, una de las pocas clientas - que prefiere no dar su nombre - lo dice sin rodeos: "no hay que venir a Dubái en este momento. Es peligroso, estamos en guerra. Para mí es distinto, yo soy de aquí; si muero, muero con mi familia", explica, vestida con una abaya y un niqab negros, y con un bolso negro de la boutique Hermès de enfrente colgado del brazo.
Los vendedores, impecablemente vestidos con trajes, aseguran que tienen la consigna de no hablar. Aún así, uno de ellos describe brevemente el ambiente general. "Claro que hay menos clientes, pero se nota sobre todo en los turistas, los locales siguen viniendo. Y por suerte tenemos mucha clientela local, aquí nadie está en pánico".
La imagen de refugio seguro para ricos expatriados y de paraíso de las compras de lujo que Dubái se había forjado, recibió un mazazo cuando misiles y drones iraníes golpearon algunos de sus lugares más emblemáticos al inicio del conflicto desencadenado por la ofensiva israeloestadounidense contra Irán.
Los turistas salieron huyendo, pero la industria del lujo trata de mantenerse positiva. "El sentimiento que domina", pasada la "estupefacción" de los últimos días, "es que la situación es temporal, que todo se arreglará rápido", señala un actor del sector bajo condición de anonimato.
- Caída en las ventas -
Entre el 6 y el 8% de la facturación mundial de las grandes marcas de lujo viene de Oriente Medio, según analistas de la consultora Bernstein.
Los expertos estiman que las ventas de artículos de lujo en marzo podrían reducirse a la mitad en esa región, sobre todo por el desplome del turismo, tanto el que visita como el que hace escala, con los grandes aeropuertos de Dubái, Doha y Abu Dabi cerrados o funcionando a medio gas.
Más de la mitad de las boutiques de lujo de la zona se encuentran en Arabia Saudita y en Emiratos. Y entre ellas, las que registran las mejores ventas están concentradas en el Dubái Mall, otro gigantesco centro comercial de la ciudad.
Con sus cascadas interiores, su acuario gigante, sus 1.200 tiendas y más de 110 millones de visitantes al año, este coloso de la opulencia presume de ser el lugar más frecuentado del planeta.
Pero en plena guerra, el lugar ha perdido su ritmo habitual. No se divisan grupos de turistas, pero los clientes habituales sí están allí.
- Como el covid -
Para no "generar preocupaciones inútiles" o perjudicar la "reputación" de Emiratos, el promotor inmobiliario Emaar prohibió a las tiendas cerrar o reducir los horarios de apertura.
Según los analistas de Bernstein, los niveles de afluencia se han "desplomado" y varias marcas han reasignado a sus vendedores a tareas de prospección en línea.
Esta estrategia ha resultado eficaz, aseguran, en una región repleta de clientes adinerados "sin nada más que hacer que comprar", como "durante el covid".
Según el profesional del sector, el peor escenario sería que el conflicto se prolongue con ataques esporádicos en el Golfo, algo que podría dañar de forma duradera el atractivo de Dubái.
En el Mall of the Emirates, la célebre e imponente pista de ski artificial está igual de vacía.
Con la nariz hundida en sus parkas para soportar temperaturas bajo cero, los empleados también aguardan, mientras los telesillas giran casi vacías, el regreso de los turistas.
L.Lozano--ECdLR