El papa recibe una calurosa bienvenida en el este de Angola, en el tercer día de su visita
Entre gritos de alegría, el papa León XIV fue recibido con gran fervor en el este de Angola el lunes, en el tercer día de su visita al país africano, donde condenó "el flagelo de la corrupción" e instó a superar las divisiones.
El sumo pontífice llegó poco antes de las 10H00 (09H00 GMT) a Saurimo, a más de 800 km al Este de Luanda, capital de la provincia de Lunda Sur, una región aislada e históricamente marginada, vecina de las zonas diamantíferas del noreste de Angola.
Bajo el calor tropical, rodeado de numerosos agentes de seguridad, ofreció un nuevo encuentro con la multitud desde el papamóvil en las calles de la ciudad de unos 220.000 habitantes, donde la Iglesia católica intenta hacer frente a una pobreza endémica y paliar las carencias de las infraestructuras públicas.
A media mañana, el líder de los 1.400 millones de católicos del mundo visitó un centro que acoge a unas sesenta personas mayores desfavorecidas, abandonadas por sus familias o víctimas de violencia.
Allí fue recibido con los entusiastas cánticos de los residentes, vestidos con trajes coloridos y agitando pañuelos blancos, tras haber sido aclamado por cientos de personas apiñadas a lo largo de las carreteras, entre las que se encontraban niños.
"Su presencia en este centro es una bendición de Dios", declaró al papa estadounidense Antonio Joaquin, de 72 años, quien contó ante él los abusos que sufrió por parte de su familia.
León XIV tiene previsto celebrar más tarde una misa al aire libre a la que se espera que asistan unos 30.000 fieles.
- Pobreza y "viejas divisiones" -
La provincia de Lunda Sur padece la pobreza, los desplazamientos de población y las consecuencias medioambientales de la explotación minera, que el pontífice denunció al llegar al país.
El lunes por la tarde regresará a la capital del país, Luanda, para reunirse con obispos, sacerdotes y religiosos en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, un momento dedicado a los retos de la Iglesia angoleña, entre ellos la escasez de medios y el peso creciente de las Iglesias evangélicas.
Después de Juan Pablo II en 1992 y Benedicto XVI en 2009, León XIV es el tercer papa en visitar este país, que obtuvo su independencia del poder colonial portugués en 1975.
El domingo, durante una misa multitudinaria celebrada cerca de Luanda ante 100.000 fieles, León XIV hizo un llamamiento a superar "las viejas divisiones" y pidió curar "el flagelo de la corrupción" gracias a "una nueva cultura de justicia y de reparto".
Aproximadamente un tercio de la población angoleña vive por debajo del umbral internacional de pobreza, fijado en 2,15 dólares al día, según el Banco Mundial.
La economía nacional se basa en gran medida en la explotación y la exportación de materias primas, petróleo y minerales.
Alrededor del 44% de la población, es decir, unos 15 millones de angoleños, se identifica como católica, según un censo de 2024 en este país del sur de África, que en 2002 salió mermado de una sangrienta guerra civil desencadenada tras la independencia.
La gira del papa por África, que comenzó el pasado lunes en Argelia y continuó en Camerún, concluirá en Guinea Ecuatorial del 21 al 23 de abril.
P.Castillo--ECdLR