Científicos buscan hantavirus ante turistas indiferentes en Ushuaia
Científicos capturaron el martes decenas de roedores en Ushuaia, la ciudad argentina del "fin del mundo", para descartar la presencia de hantavirus luego del brote en un crucero que zarpó de allí el 1 de abril y dejó tres muertos, mientras turistas recorrían la ciudad indiferentes al operativo.
Con tapabocas y guantes, los científicos controlaron desde el amanecer las más de cien trampas que habían distribuido el lunes en las áreas forestales próximas a la ciudad más austral de Argentina.
Uno de estos puntos era Baliza Escarpados, una zona de miradores naturales atravesada por una ruta desde donde se aprecia Ushuaia, su mítico faro del fin del mundo y su bahía plateada.
Allí los científicos recogieron las trampas y volcaron su contenido en bolsas plásticas negras, visiblementes entusiasmados con el resultado.
Biólogos del instituto Carlos Malbrán de Buenos Aires -el principal centro de virología del país- y especialistas locales necesitan capturar un número suficiente de roedores para extraer tejidos y sangre que serán luego remitidos a Buenos Aires para su análisis.
Buscan descartar que los cruceristas neerlandeses que fallecieron de hantavirus se hayan contagiado en esa ciudad, donde hasta ahora nunca se registró esta enfermedad transmitida por roedores.
Autoridades sanitarias confirmaron a la AFP que fueron capturados cerca de 70 ejemplares. Los trabajos continuarán durante toda la semana y los resultados demandarán un mes.
El Ministerio de Salud de la provincia publicó en Instagran imágenes de los trabajos, el armado de las trampas metálicas y su posterior colocación en el marco de la vigilancia epidemiológica de los reservorios para hantavirus.
Unas "150 trampas vamos a colocar" en el Parque Nacional, dijo en un video institucional Juan Petrina, el director de Epidemiología provincial.
Estos ratones silvestres, llamados colilargos, son más frecuentes en el Parque Nacional de Tierra del Fuego, a 15 kilómetros de la ciudad, un área de 70.000 hectáreas que reciben unos 400.000 visitantes cada año.
- "No hay preocupación" -
En paralelo al muestreo científico, Ushuaia, que se promociona como "la ciudad del fin del mundo", vive su temporada turística a media máquina. La temporada invernal aún no comenzó y la de cruceros, por la que recibe unos 130.000 visitantes al año, terminó hace un mes.
No obstante, el hantavirus no es un tema que ocupe a los cientos de turistas que aprovechan la tranquilidad de la temporada baja.
Pese al cielo plomizo y los apenas 5 grados de temperatura, los paseos por el canal de Beagle salen repletos de turistas este martes después de un lunes ventoso que obligó a cancelar salidas.
"Supimos del caso del crucero, pero ni se nos ocurrió cancelar nuestro viaje", dijo a la AFP María Julia Tadeo, una abogada argentina de 43 años.
Junto a sus dos hijas adolescentes, se aprestaba a iniciar un paseo en catamarán con la esperanza de avistar ballenas Sei o Jorobadas, las dos especies que frecuentan la bahía de la ciudad de unos 80.000 habitantes.
El frío austral obliga de todos modos a cubrirse boca y nariz, aunque nadie utiliza tapabocas quirúrgico.
"No hay una preocupación como ocurrió en la pandemia del covid-19, la gente acá sabe que en Ushuaia no hay hantavirus", dijo Alejandra Contreras, una moza en un restaurante céntrico.
La provincia de Tierra del Fuego, cuya capital es Ushuaia, nunca ha registrado casos de hantavirus desde que la notificación se volvió obligatoria en 1996.
El brote que se registró en el crucero Hondius responde a la cepa Andes, la más peligrosa por ser la única conocida que puede transmitirse entre humanos. Hasta ahora, sólo se ha identificado en otras provincias del sur de Argentina y en el sur de Chile.
La isla de Tierra del Fuego está separada del continente por el estrecho de Magallanes, una geografía que los biólogos consideran una barrera natural para el virus.
C.Campos--ECdLR