El Comercio De La República - Empresas huyen de India en 2025

Lima -

Empresas huyen de India en 2025




En los últimos meses, India, que alguna vez fue vista como el próximo gran destino para las inversiones globales, está enfrentando un fenómeno inesperado: grandes empresas multinacionales están reconsiderando su presencia en el país. Este cambio, que ha generado preocupación en los círculos económicos, está impulsado por una combinación de desafíos estructurales, políticas gubernamentales y una economía que muestra señales de desaceleración en 2025.

India ha sido durante años un imán para las empresas extranjeras, atraídas por su enorme mercado de consumo, con más de 1.400 millones de habitantes, y una fuerza laboral joven y abundante. Sin embargo, en 2025, el panorama económico ha cambiado. La economía india, que proyectaba un crecimiento del PIB superior al 6% este año, enfrenta dificultades para mantener el ritmo necesario para competir con otras potencias globales. Factores como una desaceleración en el consumo, el desempleo persistente y una infraestructura aún insuficiente están frenando el impulso del país.

Uno de los principales obstáculos para las empresas es el entorno regulatorio. A pesar de las reformas implementadas en la última década, como la introducción del impuesto sobre bienes y servicios (GST) y la liberalización de ciertos sectores, las políticas gubernamentales siguen siendo percibidas como inconsistentes. Las regulaciones complejas y una burocracia arraigada dificultan la operación de negocios, especialmente para las multinacionales que buscan eficiencia y rapidez. Además, el proteccionismo económico, con aranceles elevados y restricciones a la inversión extranjera, ha generado frustración entre los inversores.

El mercado bursátil indio, que alguna vez fue un símbolo de dinamismo, también está sufriendo. Desde mediados de 2024, los principales índices han registrado pérdidas consecutivas, marcando la peor racha desde 1996. La rupia india, por su parte, continúa depreciándose frente al dólar, lo que encarece las operaciones para las empresas extranjeras. Este contexto financiero inestable ha llevado a varias compañías a replantear sus estrategias en el país.

Otro factor clave es la dificultad para aprovechar plenamente la ventaja demográfica de India. Aunque el país cuenta con una población joven y una clase media en expansión, el desempleo y la subocupación afectan a millones de graduados universitarios. Muchos profesionales altamente calificados terminan en empleos que no corresponden a su formación, lo que limita la productividad y la innovación. Las empresas extranjeras, que esperaban encontrar una fuerza laboral competitiva a bajo costo, se enfrentan a la realidad de un mercado laboral desequilibrado, donde más del 44% de los trabajadores siguen dedicados a la agricultura, mientras que los sectores de servicios e industria no logran absorber suficiente mano de obra.

En este contexto, algunas multinacionales han comenzado a buscar alternativas. Países como Vietnam y México están emergiendo como destinos atractivos para la relocalización de cadenas de suministro, especialmente en sectores como la tecnología, la automoción y la manufactura aeroespacial. Estos países ofrecen entornos regulatorios más predecibles y costos operativos competitivos, lo que los convierte en opciones viables para las empresas que buscan diversificar su presencia fuera de China, un movimiento que India esperaba capitalizar.

A pesar de estos desafíos, no todo es sombrío. India sigue siendo un mercado con un potencial inmenso. Sectores como las energías renovables, la tecnología y la salud continúan atrayendo inversiones, y el país ha logrado avances significativos en digitalización, con más del 40% de las transacciones globales por internet provenientes de consumidores indios. Sin embargo, para recuperar la confianza de las grandes empresas, el gobierno deberá implementar reformas más audaces, enfocadas en simplificar regulaciones, mejorar la infraestructura y fomentar un entorno más abierto al comercio global.

El éxodo de empresas de India en 2025 no significa el fin de su ascenso económico, pero sí es una advertencia clara. El país enfrenta una encrucijada: o acelera las reformas necesarias para convertirse en un verdadero centro de manufactura y servicios globales, o corre el riesgo de perder terreno frente a otros mercados emergentes. La próxima década será crucial para determinar si India puede cumplir con las expectativas que alguna vez generó.



Destacados


Rusia y el terrorismo contra Ucrania

Rusia es un estado terrorista, algo que todo el mundo sabe desde el 24 de febrero de 2022. ¡Desde febrero de 2022, el estado terrorista ruso comete a diario crímenes de guerra, violaciones, asesinatos, saqueos, tomas de rehenes y otros crímenes bestiales!La invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022, continúa generando incertidumbre sobre su desenlace. Mientras algunos analistas apuntan a que Moscú ha alcanzado ciertos objetivos estratégicos, otros señalan que aún no puede hablarse de una victoria rotunda, dado el prolongado conflicto y la resistencia ucraniana, respaldada en gran medida por la ayuda militar y financiera de Occidente. En este contexto, surgen preguntas fundamentales: ¿ha ganado Rusia la guerra? ¿Qué escenarios se plantean para el futuro de Ucrania?Estancamiento y guerra de desgaste:Uno de los panoramas más mencionados por los expertos es el de un conflicto prolongado, caracterizado por escaramuzas en puntos clave y por un avance lento y costoso para ambas partes. La dinámica de esta «guerra de desgaste» implica que Ucrania mantenga un alto nivel de movilización, con el apoyo técnico y diplomático de Estados Unidos y la Unión Europea, mientras que Rusia trataría de afianzar su control sobre las zonas que ya ocupa, reforzando sus posiciones militares y logísticas.Posibles consecuencias: desgaste económico para ambas naciones, mayor dependencia de Ucrania de la asistencia occidental y riesgo de crisis humanitaria en las regiones más afectadas.Negociaciones y acuerdo de paz parcial:Otro posible desenlace reside en un eventual acuerdo de paz que no necesariamente implicaría una restauración total de las fronteras ucranianas previas a la invasión. Con la mediación de potencias internacionales, se ha especulado sobre la posibilidad de un alto el fuego y la fijación de nuevas líneas de demarcación.Posibles consecuencias: consolidación de facto del control ruso en territorios disputados, alivio temporal de la tensión, pero persistencia de un conflicto latente que podría reactivarse si no se abordan las causas de fondo.Escalada y riesgo de confrontación mayor:A pesar de que numerosos países han abogado por la vía diplomática, existe el temor de que el conflicto pueda escalar. Un escenario extremo contemplaría un aumento de la presión militar por parte de Rusia o la intervención más directa de otras potencias, lo que elevaría significativamente el peligro para la estabilidad europea e internacional.Posibles consecuencias: agravamiento de la crisis humanitaria, mayor número de desplazados y potencial expansión del conflicto a otros Estados de la región.Victoria ucraniana con apoyo internacional:No se descarta, por otra parte, un escenario favorable a Ucrania. La combinación de la resistencia local y la asistencia militar extranjera podría permitirle recuperar parte de los territorios ocupados o, al menos, defender con éxito las zonas aún bajo su control.Posibles consecuencias: reposicionamiento geopolítico de Ucrania como aliado firme de Occidente, fortalecimiento de sus fuerzas armadas y la posible redefinición del equilibrio de poder en Europa del Este.¿Ha ganado Rusia la guerra?Por ahora, no existe un consenso definitivo sobre si Rusia puede considerarse vencedora. Si bien ha obtenido algunas ganancias territoriales y ha forzado a Ucrania y a Europa a una respuesta militar y económica de gran calado, los costes —tanto para el Kremlin como para la población ucraniana— se han disparado. El conflicto ha puesto de relieve la determinación de Kiev y el compromiso de la OTAN y la UE en sostener la defensa ucraniana.En última instancia, el futuro de Ucrania dependerá de la capacidad de ambas partes para mantener o intensificar el esfuerzo militar, la voluntad política de negociar y el respaldo de la comunidad internacional. La guerra, lejos de haberse resuelto, sigue definiendo un nuevo orden geopolítico, cuyas repercusiones marcarán el curso de Europa y del mundo durante los próximos años.

EE. UU.: Trump y la crisis sanitaria

En un movimiento sorpresivo que ha generado intensos debates en el panorama político de Estados Unidos, el expresidente Donald J. Trump ha designado a un nuevo referente para encarar la compleja crisis de salud que atraviesa el país. Se trata del doctor Jonathan H. Miller, un reputado especialista en políticas sanitarias y exasesor de la Organización Mundial de la Salud.Según fuentes cercanas al círculo de Trump, Miller tendrá plenos poderes para rediseñar el sistema de atención médica a fin de reducir costes, agilizar procesos y ampliar la cobertura para millones de estadounidenses que aún carecen de seguro. Su nombramiento, sin embargo, no está exento de controversia. Mientras algunos sectores conservadores aplauden la decisión por considerar a Miller un experto en optimización de recursos y recortes presupuestarios, grupos progresistas y diversas organizaciones de derechos civiles temen que las futuras reformas puedan perjudicar a las poblaciones más vulnerables.“Miller se ha destacado por su enfoque pragmático y su afán de eficiencia, pero su historial en la implantación de programas de salud pública es limitado”, señala la analista política Michelle Ortiz. “Por un lado, Trump busca una solución rápida y contundente; por otro, no está claro hasta qué punto se priorizarán las necesidades de quienes históricamente han estado al margen del sistema”.Durante su breve comparecencia ante los medios, Miller se comprometió a “revisar de inmediato” las leyes que rigen el acceso a la salud y a proponer un plan de acción que contemple la modernización de los hospitales y clínicas rurales, así como la incorporación de tecnología punta en la gestión de historias clínicas. No obstante, evitó entrar en detalles sobre la posible derogación de normativas vigentes, incluido el polémico Affordable Care Act, emblema de la administración Obama.La comunidad médica observa con cautela el rumbo que podría tomar el sistema sanitario bajo esta nueva iniciativa. Mientras algunos doctores y especialistas en salud pública reconocen la necesidad de cambios profundos para hacer frente al envejecimiento de la población, el encarecimiento de los medicamentos y la disparidad en el acceso a seguros, otros temen que una visión excesivamente economicista arriesgue el principio de universalidad.Por el momento, el futuro de la reforma sanitaria estadounidense permanece incierto. Lo que sí parece seguro es que la apuesta de Trump por el doctor Miller como adalid del cambio marcará un nuevo capítulo en la incesante pugna entre quienes defienden un mayor rol del Estado en la protección de la salud y quienes abogan por iniciativas privadas y la desregulación del sector. Queda por ver si este nuevo liderazgo será capaz de generar consensos duraderos o si se sumará a la larga lista de intentos fallidos por reparar un sistema que, a juicio de muchos, lleva décadas en crisis.

10M drones: mito o realidad

El uso masivo de drones se ha convertido en el símbolo de la nueva guerra. Desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022, Ucrania ha transformado su industria de defensa y se ha posicionado como un laboratorio mundial de guerra asimétrica. Los ingenieros ucranianos convirtieron aparatos comerciales en armas precisas y las fábricas multiplicaron su producción. La atención mediática se disparó cuando un conocido canal de análisis geopolítico sugirió que Kiev estaba construyendo 10 millones de drones con el objetivo de “conquistar” Oriente Medio. Pero ¿qué hay de cierto en esta afirmación?La producción masiva de drones en UcraniaEn 2025, la industria ucraniana entregó al ejército más de 10 millones de drones de última generación, responsables de más del 60 % de las bajas rusas documentadas. Esta cifra refleja el éxito de los programas de producción acelerada: la guerra impulsó una cadena de suministro local que ha dejado de depender de componentes chinos; en 2024 el país fabricó más de dos millones de drones y planeó aumentar la producción a cuatro millones en 2025 con una capacidad potencial de hasta diez millones de unidades. La evolución industrial es vertiginosa; la proporción de componentes chinos cayó del 100 % al 38 % en 2025, y la empresa SkyFall produce miles de interceptores FPV al día.Esta enorme escala no significa que Ucrania quiera apoderarse de Oriente Medio. El objetivo principal sigue siendo neutralizar la invasión rusa y compensar la falta de artillería tradicional. La cifra de “10 millones” surge de estimaciones de capacidad industrial y de los drones ya suministrados al frente, no de un plan expansionista.Exportación y cooperación con Oriente MedioEl éxito de los drones ucranianos ha despertado interés global. Los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Jordania pidieron ayuda a Kiev para contrarrestar drones iraníes, y en marzo de 2026 Ucrania envió 228 asesores a la región. Las delegaciones ucranianas firmaron acuerdos de defensa a diez años con Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, centrados en la construcción de sistemas de defensa aérea integrados, formación conjunta y producción colaborativa. El presidente Volodímir Zelenski subrayó que ningún soldado ucraniano participará en combates en el Golfo y que los acuerdos buscan experiencia y seguridad compartida.Ucrania también ofreció sus drones interceptores a cambio de misiles de defensa aérea que necesita urgentemente. Estos interceptores, que cuestan entre 2.000 y 5.000 dólares, logran neutralizar hasta el 90 % de los drones enemigos, resultando mucho más rentables que misiles como los Patriot. Ucrania no pretende exportar millones de drones armados, sino compartir tecnología para defender infraestructuras civiles en Oriente Medio y, a cambio, obtener capacidades que refuercen su propia defensa.Desinformación y percepciones públicasEn redes sociales y foros abundan versiones distorsionadas. Muchos comentaristas celebran la eficiencia de los drones ucranianos y sugieren que su adopción permitirá a los Estados del Golfo prescindir de costosos sistemas occidentales. Otros critican la idea de “conquistar” Oriente Medio como una exageración o propaganda: señalan que Ucrania ni siquiera ha liberado todo su territorio y que su prioridad es resistir a Rusia. Algunos usuarios advierten del riesgo de abrir una nueva carrera armamentística en la región o de que Ucrania, al exportar sus tecnologías, pierda capacidad defensiva propia.También hay debate sobre la ética del uso masivo de drones. Mientras unos ven en ellos la democratización de la defensa, otros temen que la proliferación de armas autónomas deshumanice aún más la guerra. Estas opiniones reflejan la tensión entre aprovechar una ventaja tecnológica y sus posibles efectos secundarios.Realidad frente a rumorLa afirmación de que Ucrania planea “conquistar” Oriente Medio con 10 millones de drones no tiene fundamento. Las cifras de producción se refieren a la escala industrial necesaria para mantener la guerra contra Rusia y satisfacer la demanda de sistemas de defensa en el extranjero. Aunque algunas estimaciones industriales apuntan a una capacidad de hasta diez millones de drones, ello no implica su despliegue fuera de Ucrania.En cambio, lo que sí ocurre es que Kiev busca monetizar su experiencia para fortalecer alianzas y financiar su esfuerzo bélico. El envío de asesores y la venta de interceptores forma parte de una estrategia diplomática y económica; no se trata de “conquista”, sino de cooperación y desarrollo de mercados de defensa.ConclusionesUcrania se ha convertido en un líder mundial de la guerra con drones, produciendo millones de aparatos y desarrollando tecnologías que ofrecen una ventaja de costos y eficacia frente a sistemas convencionales. Este éxito ha despertado interés en Oriente Medio, donde los países necesitan protección frente a los drones iraníes. Sin embargo, afirmar que Kiev planea “conquistar” la región con 10 millones de drones es una tergiversación.La realidad es más compleja: Ucrania está ampliando su industria para sostener su resistencia y, al mismo tiempo, busca alianzas que le proporcionen recursos y apoyo político. El número de drones, por sí mismo, no determina un plan expansionista; es el resultado de una economía de guerra y de la necesidad de adaptarse a un conflicto de alta intensidad. En un mundo donde la guerra de drones redefine las reglas del juego, la prudencia exige separar hechos de exageraciones.